Nombre científico o latino: Ulmus parvifolia
- Nombre común o vulgar: Olmo chino
- Familia:
- Ulmaceae (Ulmáceas).
- Origen:
- China, Corea, Japón.
- El Olmo Chino a veces es etiquetado erróneamente como Zelkova, motivada la confusión porque el nombre científico era antiguamente Zelkova parvifolia (hoy es Ulmus parvifolia).
- Es una especie muy apreciada por los aficionados al bonsái debido a su rápido crecimiento, resistencia y facilidad para ramificar. Ideal para los principiantes.
- Típico bonsái de interior.
- Hojas de 1 a 2 cm de largo, casi perennes, de color verde oscuro brillante y ligeramente dentados.
- Planta semiperennifolia, que se comporta como caducifolia en los climas templado-fríos, brotando de nuevo en la primavera. En zonas más cálidas mantiene las hojas durante todo el año, no llega a perderlas.
- Flores a principios de otoño, insignificantes que producirán en mayo sámaras aladas de color verde amarillento.
Bien, usted es un aficionado que se inicia en el arte del bonsái y está buscando el árbol perfecto para empezar...
o usted es un entusiasta con cierta experiencia que busca una planta de calidad para desarrollar, modelar y reflejar en ella su estilo...
o usted es un hábil técnico del bonsái que intenta crear el bonsái más parecido a un árbol de la naturaleza que alguien pueda imaginar. No hace falta que siga buscando. Su elección es el Ulmus parvifolia, comúnmente llamado olmo chino.
El olmo de China es una de las mejores opciones para el cultivo bonsái, está entre las especies más adaptables a los diferentes climas y a menudo se dice de él que es "prácticamente imposible de matar". Sus características de crecimiento son muy adecuadas para el desarrollo como bonsái y permiten lograr una buena estructura utilizando un mínimo de técnicas. Las hojas son más bien pequeñas y se reducen con facilidad. Como la mayoría de los bonsái, el olmo responde mejor cuando es mantenido en exteriores, aunque se diferencia en que puede llegar a tolerar largos períodos en interiores con buena luminosidad. Todos estos factores lo convierten en excelente material tanto para principiantes como para entusiastas experimentados.
La especie Ulmus parvifolia es nativa de China, Corea y Taiwán. Habitualmente crece con la forma de una escoba y en algunos casos no pierde las hojas hasta bien avanzada la temporada invernal, e incluso puede conservar muchas de ellas durante un invierno templado.
Las cortezas de este olmo pueden presentarse con una serie de texturas diferentes, dependiendo de la variedad de la planta. Hay algunas de corteza áspera y las hay de corteza suave. Las primeras tienen una cáscara acorchada marrón oscuro que se forma rápidamente en la madera de entre 3 a 5 años. Las variedades de corteza suave tienen una cascarilla de tonos grisáceos o plateados que no muestra prácticamente ninguna textura, salvo cuando, en algunos casos, se desprende dejando ver la capa de vasos cribosos de color naranja o canela. Algunas variedades son propensas a estos desprendimientos y pueden tener una apariencia moteada.
No es raro en el olmo chino que aparezcan anomalías genéticas, y existen muchas variaciones de la especie, entre ellas, las variedades "Hokkaido" y "Seiju", con hojas pequeñas y estrechamente unidas, que brotan en forma alternada. También está la variedad "Catlin" que se caracteriza por su tamaño menor, sus hojas muy pequeñas y su lento crecimiento.
Un ejemplo de los característicos desprendimientos en las variedades de corteza suave. Las escamas de corteza plateada o blanca se desprenden dejando a la vista una capa de color anaranjado o canela.
Cuidados
Los olmos chinos preferirán, en general, una posición a pleno sol. Las variedades de hoja pequeña, como por ejemplo los olmos Seiju, deben tener una exposición solar plena o sufrirán debilidades y enfermedades. Por otra parte, la ubicación en la sombra de árboles con una ramificación bien desarrollada puede llevar al deterioro y desaparición de brotes interiores. Otro resultado del exceso de sombra es el crecimiento de hojas demasiado grandes y el aumento de la distancia entre las yemas. Sólo en áreas en que las temperaturas del verano son extremadamente altas se puede ubicar a los olmos chinos en lugares a la sombra, pero, aún así, los diferentes niveles de tolerancia de cada árbol en particular y las variables de luz solar y temperatura de la zona harán necesario descubrir cuál es el nivel de exposición apropiado para cada árbol. La ubicación a pleno sol puede acarrear un considerable aumento de las temperaturas dentro de la maceta, pero esto puede ser remediado poniendo el recipiente a la sombra, dejando que sea el árbol el que reciba toda la luz disponible.
En invierno los olmos pueden conservar algunas o todas las hojas. Si este es el caso, asegúrese de mantener sus ejemplares bajo una buena exposición a la luz, pues demasiada sombra puede hacer que pierdan algunos de sus mejores brotes. De hecho hay quienes han sugerido que aún los olmos que han perdido todas sus hojas deben ser mantenidos a pleno sol, pues la sombra contribuiría a la pérdida de brotes, pero como yo no he tenido esta experiencia no puedo dar mi apoyo a esta teoría.
La necesidad de protección durante el invierno variará de árbol en árbol, pero como regla general se puede afirmar que los olmos chinos pueden tolerar temperaturas de 20ºF sin dificultades. Es conveniente evitar un exceso de frío en las raíces, lo que se puede evitar enterrando las macetas en la tierra o envolviéndolas con algún material aislante. Los olmos chinos tienen raíces suculentas que pueden dañarse considerablemente si se permite que sufran fríos extremos o que pasen por un proceso de congelamiento y descongelamiento muy abrupto. Si un árbol es sometido a temperaturas muy bajas por mucho tiempo es probable que pierda parte de su ramificación fina.
Los olmos chinos crecen en prácticamente cualquier mezcla de suelo. Las raíces deben mantenerse húmedas, aunque no es conveniente que la humedad sea excesiva, por lo que se debe evitar un encharcamiento permanente. Los mejores resultados se obtienen utilizando un medio aireado, de grano medio, que permita un buen drenaje. Cuanto más inertes sean las partículas utilizadas en la mezcla más atención se tendrá que prestar a los niveles de humedad. Una buena elección de elementos para la mezcla incluye 60% de akadama (arcilla roja granulada) y 40% de Haydite o piedra pómez, o bien 60% de arena gruesa y 40% de la materia orgánica de su elección. Insisto, los olmos chinos no son exigentes en cuanto al suelo.
Los olmos chinos son de crecimiento vigoroso. En una maceta de bonsái sus troncos no se engrosan muy rápidamente, pero el crecimiento de los brotes puede ser extraordinario si la planta está bien fertilizada. Los árboles en desarrollo deben ser fertilizados una vez por mes o cada dos meses (dependiendo de los componentes orgánicos en el suelo) desde el momento en que se robustecen las primeras hojas de la primavera y hasta el comienzo del otoño. Los árboles más desarrollados deben ser fertilizados con menos frecuencia, para mantener la estructura de ramas finas bajo control. Es recomendable llevar registros de la necesidad de agua de la planta, y si vemos que el suelo está tardando más en secarse se deberá suspender la fertilización. Esto sucede a menudo en medio del verano, cuando el calor excesivo puede hacer que el árbol deje de crecer por un tiempo.
Modelado
En su brotación los olmos chinos tienen un patrón de yemas alternadas que nacen naturalmente a poca distancia unas de otras, lo que permite prácticamente cualquier tipo de modelado. La forma del tronco de un olmo chino de corteza suave se verá muy bien en un estilo vertical informal alto y delgado, pero también se destacará en un ejemplar más bajo y fornido. Las variedades de corteza áspera a menudo se ven mejor en ejemplares con troncos de diámetro mayor. Como la mayoría de los árboles de hoja caduca, los olmos chinos a menudo son cultivados especialmente para mostrarlos en su silueta invernal, que puede ser realmente asombrosa. Sin embargo, la hermosa forma de la hoja y sus pequeñas proporciones hacen que los olmos con todo su follaje se vean casi tan asombrosos como los invernales.
La proporción de las hojas también hace posible cultivar estos olmos en diferentes tamaños, grandes, medianos y pequeños, y mantener un alto grado de realismo en la imagen. Una plantación en grupo realizada con las variedades de hojas más pequeñas, como la variedad "Catlin", puede verse muy natural.
Un ejemplar individual puede presentar una imagen poderosa si se logra desarrollar un tronco importante en combinación con una estructura de ramas bien establecida, algo que es fácil de conseguir con el olmo chino. Del mismo modo que sucede con el arce tridentado (acer buergerianum), cuando se planta el olmo directamente en la tierra su crecimiento se acelera y la planta se desarrolla considerablemente en poco tiempo. Esta condición en su crecimiento puede ser aprovechada para producir ejemplares de menor altura y troncos muy bien desarrollados, simplemente permitiéndoles crecer y podándolos alternadamente durante varios años. En este proceso la única preocupación que uno debe tener en mente se relaciona con el tronco, pues las ramas se pueden desarrollar más adelante, cuando el árbol haya sido trasplantado a una maceta bonsái.
El olmo chino es de alguna manera un árbol masculino, y por lo tanto puede ser modelado para mostrar un tronco torturado, con cicatrices o hueco, en prácticamente cualquier estilo.
Aunque no es tan femenino como un arce, el olmo chino también puede ser modelado con una forma delicada, que tal vez se vea mejor en plantaciones en grupo o en estilos de troncos múltiples. Tal es la versatilidad de esta especie.
Las ramas pueden ser dirigidas por medio de la poda o con el alambrado. Cualquiera de estos métodos funcionará bien pues la planta brotará generosamente y, si es alambrada, no necesitará demasiado tiempo para acostumbrarse a su nueva forma, la que conservará muy bien una vez que se quiten los alambres. Si se alambran las ramas es importante llevar un control estricto de su crecimiento, pues los olmos pueden desarrollarse muy rápidamente, haciendo que el alambre se incruste en la corteza en cuestión de días. Es mejor alambrar las ramas nuevas en cuanto se endurecen, si es que ya sabemos qué forma queremos darles en ese momento. También resulta efectivo alambrar después de la caída de las hojas, pues entonces es más fácil observar las ramas y el crecimiento se habrá detenido casi completamente. Si alambramos al fin del otoño será necesario brindarle al árbol una protección especial contra el frío del invierno, y los alambres deberán ser retirados antes de que broten las nuevas yemas en la primavera. Por lo general, para esta época las ramas ya se habrán acostumbrado a su nueva forma.
Un elemento de la estructura física del olmo chino que a menudo puede resultar problemático es la forma en que comúnmente se estructuran las raíces superficiales. No es raro encontrar ejemplares con raíces superficiales feamente enredadas, sobresaliendo muy por encima de la línea del suelo (ver imagen a la izquierda). Esto es algo que suele suceder con los olmos importados, y debe ser evitado. Siempre se debe buscar árboles con estructuras radiculares que se abran, emergiendo desde todos los costados de la planta, un principio que rige para todas las especies de bonsái. Si faltan raíces en algunas partes, es posible promover su desarrollo a través de acodos con musgo, una operación muy sencilla con los olmos.
Trasplante
Los olmos chinos pueden ser trasplantados en primavera o en otoño, aunque siempre es mejor en primavera. Si el trasplante se hace en otoño debemos asegurarnos de proteger al árbol del frío excesivo durante el siguiente invierno. El trasplante primaveral debe llevarse a cabo justo antes de que se abran los nuevos brotes, momento en el que podemos podar raíces sin escrúpulos, especialmente las más grandes. Como las raíces del olmo engrosan rápidamente es recomendable trasplantar los árboles por lo menos una vez cada dos años, y en algunos casos puede ser necesario trasplantarlos anualmente. Es aconsejable lavar bien el cepellón, para poder ver claramente toda la estructura de raíces y decidir correctamente donde podar.
Para la poda de raíces es preciso utilizar tijeras muy filosas. Las raíces del olmo chino, a diferencia de las de los otros olmos, son pulposas, y pueden romperse si no se podan cuidadosamente. Las raíces rotas pueden iniciar un proceso de putrefacción. Al cortar una raíz muy grande, por lo general se recomienda limpiar el corte con un filoso cuchillo de injertos, de manera que los bordes de la herida queden parejos y suaves. Este tratamiento promueve la cicatrización de la herida.
Pestes y enfermedades
La única enfermedad que puede considerarse común en el caso de esta especie es el ataque de hongos, que se presenta como un moho gris oscuro sobre las hojas. Esto ocurre por lo general cuando el suelo es mantenido con demasiada humedad, o en primaveras muy lluviosas. Cualquiera de los fungicidas comunes servirá, pero aquellos a base de aceite pueden quemar las hojas, así que deberán ser usados con cautela y el árbol deberá ser ubicado en un lugar con algo de sombra.
Asimismo, estos olmos no suelen tener problemas con las pestes, más que algún ataque ocasional de pulgones o cochinillas. Estos parásitos normalmente sólo atacarán cuando la planta esté bajo un estado de estrés. Los pulgones aparecerán en los brotes nuevos, mientras que las cochinillas se verán adheridas a las ramas lignificadas. Tanto unos como otros pueden ser removidos a mano o utilizando una mezcla de aceite vegetal y detergente con agua, rociada sobre el árbol.
Es importante saber que se puede utilizar insecticidas pero es preferible evitarlos, pues es conocido que el olmo chino puede perder las hojas cuando se utilizan productos sistémicos. Normalmente esto no produce daños graves, y las hojas son reemplazadas rápidamente en la mayoría de los casos.
Conclusión
Los adjetivos superlativos son apropiados para describir las virtudes de esta especie. El olmo chino es tal vez el árbol más versátil en bonsái y por lo tanto es muy recomendable para los entusiastas de cualquier nivel o experiencia. Esta versatilidad es acompañada por una belleza que lo convierte en una de las mejores elecciones para prácticamente cualquier estilo de bonsái. El hecho de que se encuentren entre los árboles más resistentes hace que los olmos chinos sean aún más atractivos y apropiados para el arte del bonsái.
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- Luz:
- Sol, pero no muy intenso.
- Temperaturas:
- Hibernar a una temperatura entre 5 y 10ºC.
- No tolera las heladas. Puede cultivarse en el exterior en los zonas más cálidas.
- Humedad:
- Pulverizar el follaje por la mañana y por la noche, en cuanto la temperatura supere los 15ºC.
- Necesita una buena ventilación, abrir la ventana en cuanto el tiempo lo permita.
- Riego:
- Cada 2 ó 3 días en verano. Sólo hay que regarla cuando el substrato está parcialmente seco.
- Abonado:
- Una vez cada 20-30 días, desde principios de primavera a verano y otoño.
- Poda:
- Requiere podas continuas para la contención de la forma durante todo el periodo vegetativo.
- El Olmo chino es un árbol que responde muy bien a la poda, incluso a las más fuertes, brotando muy bien de la madera vieja.
- La época más adecuada para podar es en primavera, justo cuando las yemas de los brotes comienzan a hincharse y el árbol comienza a movilizar su savia.
- También puede hacerse al final del verano, después del mini letargo estival.
- Las intervenciones vigorosas para aclarar las raíces se deben realizar durante el trasplante, y preferiblemente deben ir acompañadas de una reducción selectiva de la copa.
- Los nuevos brotes se acortarán durante la época de crecimiento, bien pinzándolos (cortar las puntas) mientras aún están tiernos, o bien mediante poda en verano.
- Para favorecer la formación de un tronco grueso, deshoje totalmente el árbol a final de primavera (junio en el Hemisferio Norte), cada 3 años.
- Las sujeciones se aplicarán de finales de primavera a verano.
- Trasplante:
- Cada 2 años, a final de invierno o en otoño en un substrato a base de 70% de mantillo y 30% de arena de grano grueso.
- Pode la mitad de los raíces.
- Multiplicación:
- Mediante semillas, tras una estratificación de las semillas en frío tras su recolección para sembrar en primavera.
- Por esquejes.
ARTÍCULO FACILITADO POR JUAN JOSÉ NOGUÉS
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